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Las calles de Logroño se vuelven cada año más bonitas para los que tenemos de una forma u otra relación con la tipografía, la cristalera del Centro Fundación Caja Rioja en la Gran Vía número 2 acoge las ediciones de «El Paseo de la Tipografía», una iniciativa que desde hace más de una década ha conseguido algo que parecía imposible: hacer que la gente se pare en la calle a mirar letras. Y no cualquier letra, vamos, este año 2025 estuvo dedicada a las sino creaciones gráficas que transformaron à la tipografía Bauhaus en protagonista absoluta del diseño contemporáneo. Porque sí, la Bauhaus merece un paseo también.

Esta exposición callejera, que es idea de Roberto Nalda desde su estudio de diseño en Logroño, se ha convertido en una cita que nadie quiere perderse si eres diseñador gráfico o simplemente te gusta mirar cosas bonitas. Cada año, los estudiantes de segundo curso de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja (ESDIR) se enfrentan a un desafío bastante guay: reinterpretar una tipografía histórica y convertirla en algo que vaya más allá de un simple montón de caracteres bonitos. Este 2025, el homenaje recae sobre la Bauhaus Demi, una elección que no es casual sino profundamente simbólica, aunque admito que la simbología de las tipografías es más interesante de lo que parece.
La Bauhaus no es solo un estilo tipográfico, eso es lo primero. Nació en 1919 en Alemania de la mano de Walter Gropius, quien decidió que el arte y la funcionalidad deberían estar en la misma habitación sin pelearse. En cuanto a tipografía, Herbert Bayer fue el responsable de algo que suena a locura pero que en realidad es bastante lógico: diseñó en 1925 el «Carácter Universal», una fuente que prescindia completamente de las mayúsculas porque, según su razonamiento, nosotros no hablamos con una A grande y una a pequeña, así que ¿para qué complicarse la vida?. La idea era bella pero revolucionaria, demasiado revolucionaria para su tiempo. La gente de 1925 no estaba lista para eso. Pero su influencia perduró, y en 1975 Ed Benguiat y Victor Caruso crearon la ITC Bauhaus, que sí incluía mayúsculas porque, bueno, resulta que sí las necesitamos.
Decidir homenajear à la Bauhaus en 2025 conecta directamente con los principios que han guiado este proyecto desde sus inicios en 2012, cuando todo comenzó con la Helvetica. Después vinieron la Times en 2013, la American Typewriter en 2014, la Bodoni en 2015, la Aachen en 2016 y la Haettenschweiler en 2017, entre otras. Cada una de estas tipografías ha tenido su momento de gloria sobre los casi cuarenta metros cuadrados de cristalera que conforman este particular museo urbano, que a veces pasa desapercibido para los que corren hacia algún lado, pero que es imposible de ignorar si te detienes aunque sea cinco segundos.

El poder silencioso de las letras en el diseño gráfico
La tipografía es probablemente lo más subestimado del diseño gráfico, y eso que en realidad merece toda nuestra atención. Todos los días, diseñadores gráficos, publicistas, especialistas en comunicación y gente que trabaja en marketing están eligiendo tipografías que pasan completamente desapercibidas, como si fueran invisibles. Es decir, están ahí, están trabajando, están comunicando, pero nadie las ve. Como dice Roberto Nalda, el creador de esta iniciativa, las tipografías merecen un reconocimiento público porque, aunque no nos demos cuenta de ellas, constituyen una de las primeras decisiones que un diseñador debe tomar al empezar cualquier proyecto.
Elegir una tipografía nunca es tirar una moneda al aire. Hay una labor de planificación detrás, hay búsqueda, hay comparaciones, hay pruebas. Una tipografía bien elegida mejora la legibilidad, captura la atención y contribuye a que todo se vea cohesionado visualmente. Pero aquí viene lo interesante: la tipografía tiene el poder de cambiar completamente lo que leemos. Una fuente elegante transmite sofisticación, mientras que una tipografía robusta te grita fuerza y confiabilidad. Es como si el alfabeto tuviera emociones propias.
Lo realmente fascinante es que este impacto va mucho más allá de lo estético. Un estudio reciente de Monotype de 2024 demostró algo que en realidad tiene sentido: las reacciones ante tipografías cambian según la cultura y la lengua. Los españoles, franceses y portugueses mostraban una preferencia clara por estilos clásicos con serifs sentimentales, lo cual tiene toda la lógica del mundo si piensas en la historia de la imprenta en esas regiones. Es decir, las letras cargan con la memoria de quiénes somos.
La tipografía se ha convertido en un vehículo de memoria cultural, algo que muchos no se esperarían. En España, por ejemplo, hay proyectos que recuperan letras del siglo XVIII o crean tipografías inspiradas en elementos históricos locales, demostrando que el diseño tipográfico puede preservar y reinterpretar el patrimonio cultural en formatos actuales. Madrid desarrolló en 2019 la Chulapa, una tipografía de uso libre inspirada en la rotulación histórica de la capital, convirtiéndola en un ejemplo de cómo las letras pueden expresar identidad local. Es bonito, la verdad.
En el mundo académico, instituciones como la ESDIR han entendido algo fundamental: formar diseñadores no es solo enseñarles a manejar software. La Escuela Superior de Diseño de La Rioja, que tiene una trayectoria de más de 130 años aunque se formalizó como escuela en 2010, ofrece estudios en Diseño Gráfico, Producto, Interiores y Moda, todos ellos con rango de grado universitario oficial. El edificio que la alberga, diseñado en 1914 con un estilo ecléctico bastante bonito, es en sí mismo un homenaje à la integración de las artes decorativas y la arquitectura.


Del taller de la Bauhaus a las calles de Logroño
Noventa estudiantes. Eso es lo que participa cada año en «El Paseo de la Tipografía». No son dos o tres, son casi cien personas trabajando en esto. A cada uno se le asigna una letra o un signo del alfabeto y debe crear un grafismo, ilustración o fotografía que haga dos cosas: mostrar con claridad la letra que le tocó y hacerlo de manera legible. El resto es libertad. Pueden usar la técnica que quieran, el material que quieran, lo que se les antoje. Y es interesante porque esta libertad dentro de un marco definido es exactamente lo que la Bauhaus buscaba: equilibrar la experimentación con la funcionalidad.
Herbert Bayer, el responsable de todo este lío de la tipografía Universal, desarrolló en la escuela alemana un estilo visual que era casi obsesivo: usar fuentes sans serif únicamente en minúsculas en todas las publicaciones de la Bauhaus. Su argumento era simple: si nosotros no decimos una palabra con una A grande y una a pequeña, ¿por qué deberíamos tener dos signos diferentes para el mismo sonido?. Era radical, demasiado para su época, pero anticipaba debates que hoy seguimos teniendo sobre cómo comunicamos de manera clara y accesible.
La metodología de «El Paseo de la Tipografía» obliga a los estudiantes a sumergirse en la historia de las formas, a entender el contexto en el que nacieron estas letras, a dialogar con el legado de diseñadores como Bayer que creían que el diseño debía ser accesible para todos. Como señala Flavia Zimbardi, una diseñadora que trabajó en el proyecto Hidden Treasures de Adobe recreando tipografías perdidas de la Bauhaus, es «como ser arqueóloga y diseñadora al mismo tiempo». Se trata de comprender la idea original, analizar los componentes individuales de las letras, redescubrir sistemas de cuadrícula y revelar los patrones en los que se basaba todo.
El resultado de este trabajo creativo se despliega sobre la cristalera del Centro Fundación Caja Rioja, transformando un espacio comercial en una galería del talento de diseñadores jóvenes riojanos. La ubicación es perfecta, básicamente: la Gran Vía de Logroño es una arteria urbana con mucho tráfico peatonal, así que miles de personas se topan casi sin darse cuenta con esta celebración de la tipografía. Y ahí está el genio de la idea: llevar el diseño gráfico fuera de las aulas, de los estudios, de las galerías institucionales, e insertarlo en el tejido urbano donde la gente vive su día a día.
Esta manera de democratizar el diseño conecta con movimientos más amplios de la cultura visual actual. El arte urbano, el lettering callejero, la tipografía en espacios públicos han explosionado en los últimos años. Madrid, por ejemplo, tiene un panorama fascinante de intervenciones tipográficas urbanas, desde murales que homenajean a Francisco Ibáñez hasta instalaciones de poesía visual en la Puerta del Sol. Parece que finalmente hemos entendido que el espacio público no es solo un lugar por donde pasar, sino un lienzo potencial para la expresión creativa y la educación visual.
La colaboración entre lo público y lo privado ha sido fundamental para que «El Paseo de la Tipografía» llegara a catorce ediciones. La Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER), la ESDIR, la Fundación Caja Rioja y empresas del sector como Reprocentro han estado ahí apoyando el proyecto. Este modelo demuestra que las iniciativas culturales pueden prosperar cuando existe un compromiso compartido entre educación, administración y empresas. Roberto Nalda, desde su estudio en la calle Portales, ha sabido tejer estas alianzas sin perder nunca la coherencia creativa.
Cada edición funciona como una cápsula del tiempo. Comparar los trabajos de 2012 con la Helvetica con los de 2025 con la Bauhaus permite ver cómo han evolucionado no solo las técnicas, sino también las preocupaciones conceptuales de los jóvenes diseñadores. Las primeras ediciones eran más clásicas en la interpretación, pero las recientes incorporan elementos de cultura digital, referencias à la sostenibilidad y experimentaciones con nuevos medios que reflejan las inquietudes de hoy.
El futuro de la tipografía está en una especie de encrucijada fascinante. Las tendencias para 2025 apuntan hacia fuentes más experimentales, tipografías variables que se adaptan dinámicamente, tipografías 3D que añaden profundidad a espacios digitales, y un retorno nostálgico a estilos retro. La inteligencia artificial está empezando a jugar un papel en el diseño tipográfico, generando fuentes personalizadas que responden a criterios específicos. Pero aquí es donde se pone interesante: el verdadero desafío no es tecnológico, sino conceptual. ¿Cómo usamos la tipografía como fuerza para la acción cultural, más allá de las modas pasajeras?
En este contexto, «El Paseo de la Tipografía» adquiere un valor especial. Mientras el mundo digital avanza hacia la personalización algorítmica, esta iniciativa riojana reivindica la artesanía del diseño, el conocimiento histórico y la interpretación humana como valores que no pueden ser reemplazados por máquinas. Los estudiantes que participan no están simplemente usando software, están investigando, pensando, creando desde una comprensión profunda de por qué las formas importan y cómo las letras comunican mucho más que palabras.
La tipografía Bauhaus, con su énfasis en la geometría pura, la funcionalidad sin ornamento y la eliminación de cosas innecesarias, sigue siendo sorprendentemente relevante casi cien años después de su creación. Sus principios de claridad, accesibilidad y diseño democrático resuenan con fuerza en una era que, supuestamente, valora la inclusividad. Ver cómo noventa estudiantes reinterpretan estos principios para el siglo XXI es presenciar la transmisión viva de un legado que se rehúsa a convertirse en mero objeto de museo.
«El Paseo de la Tipografía» es, en definitiva, una invitación a mirar con otros ojos algo que vemos todos los días sin prestar atención. Nos recuerda que las letras con las que construimos nuestros mensajes no son neutras, cargadas de historia, intención y belleza. Durante casi un mes, Logroño se convierte en aula y galería, en espacio de aprendizaje y encuentro, donde profesionales, estudiantes y ciudadanos comparten territorio común: el reconocimiento de que el diseño gráfico, y la tipografía especialmente, es parte fundamental de nuestra cultura visual. Y eso, en tiempos de saturación de imágenes y prisa digital, es un lujo que merece ser celebrado letra por letra.
Referencias
- Bayer, H., & Lupton, E. (2019). Bauhaus Typography at 100. Princeton Architectural Press. Este catálogo ricamente ilustrado explora la historia del movimiento tipográfico de la Bauhaus, centrándose en figuras como László Moholy-Nagy, Herbert Bayer y Joost Schmidt, quienes transformaron las formas geométricas en vehículos impresos que definieron la modernidad tipográfica del siglo XX.
- Bringhurst, R. (1992). The Elements of Typographic Style. Hartley & Marks Publishers. Obra fundamental que establece los principios de legibilidad, psicología e identidad en el diseño tipográfico, considerada la biblia de los diseñadores de tipos y referencia imprescindible para comprender cómo la tipografía afecta la percepción y comprensión de los mensajes.
- Monotype. (2024). Typography Matters: Cultural and Linguistic Variations in Emotional Response. Estudio científico que investiga cómo las elecciones tipográficas provocan respuestas emocionales diferentes según el contexto cultural y la ubicación geográfica, demostrando que la percepción de las fuentes varía significativamente entre regiones como España, Francia, Reino Unido y Japón.
- Pixartprinting. (2019). «La tipografía en la Bauhaus y el Carácter Universal». Artículo que analiza en profundidad la filosofía tipográfica de la escuela Bauhaus, el desarrollo del Carácter Universal de Herbert Bayer y su influencia en la Nueva Tipografía de Jan Tschichold, contextualizando estos experimentos dentro de los valores funcionalistas de la escuela alemana.
- Spiekermann, E., & Adobe. (2018). Hidden Treasures: Bauhaus Dessau Typography Revival Project. Proyecto colaborativo que documenta la recreación digital de cinco tipografías perdidas de maestros de la Bauhaus, basándose en material histórico de los archivos de la escuela y demostrando cómo los diseños experimentales de principios del siglo XX pueden adaptarse a las necesidades contemporáneas del diseño digital.







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