Comic Sans: del cómic al infierno tipográfico

Comic Sans es el villano favo­ri­to del dise­ño grá­fi­co, pero su his­to­ria es más com­ple­ja que un sim­ple “no la uses jamás”. Este artícu­lo reco­rre su ori­gen en Micro­soft, expli­ca cómo y por qué se con­vir­tió en sím­bo­lo de ama­teu­ris­mo y ana­li­za qué pode­mos apren­der hoy de su mala fama. Des­de el tono tipo­grá­fi­co has­ta la cons­truc­ción de sis­te­mas de mar­ca cohe­ren­tes, la tipo­gra­fía se reve­la como una herra­mien­ta estra­té­gi­ca. Ideal para empre­sas y pro­fe­sio­na­les que tra­ba­jan con docu­men­tos, pre­sen­ta­cio­nes y publi­ca­cio­nes y quie­ren evi­tar que la for­ma arrui­ne el fondo.