Anna Rügerin, la mujer que firmó el futuro con tinta

En el verano de 1484, Anna Rüge­rin impri­mió dos libros en Augs­bur­go y los fir­mó con su pro­pio nom­bre, con­vir­tién­do­se en la pri­me­ra mujer tipó­gra­fa en apa­re­cer en el colo­fón de un libro. Here­de­ra de la impren­ta de su mari­do Tho­mas Rüger y par­te de una exten­sa red fami­liar dedi­ca­da al libro, Anna ope­ró su taller en un con­tex­to his­tó­ri­co que rele­ga­ba a las muje­res à la invi­si­bi­li­dad. Su his­to­ria, res­ca­ta­da por la inves­ti­ga­ción aca­dé­mi­ca, es un refe­ren­te inelu­di­ble para enten­der los orí­ge­nes del dise­ño edi­to­rial y la pre­sen­cia feme­ni­na en la tipografía.