El negro no siempre es negro

En pan­ta­lla, muchos negros pare­cen idén­ti­cos. En impren­ta pue­den estar cons­trui­dos con una sola tin­ta, con las cua­tro tin­tas CMYK, con todas las sepa­ra­cio­nes dis­po­ni­bles o pro­ce­der de una con­ver­sión des­de RGB. Cada solu­ción tie­ne un uso dife­ren­te. El tex­to peque­ño sue­le nece­si­tar 100 K; las gran­des super­fi­cies pue­den reque­rir negro enri­que­ci­do; el negro de regis­tro debe reser­var­se para ele­men­tos téc­ni­cos y los negros foto­grá­fi­cos depen­den del per­fil de sali­da. Enten­der estas dife­ren­cias evi­ta pro­ble­mas de regis­tro, sobre­im­pre­sión, exce­so de tin­ta y cam­bios ines­pe­ra­dos entre lo que vemos en pan­ta­lla y lo que final­men­te sale de máquina.