Cuando diseñar era cosa de pulso, paciencia y tinta china

Antes del desk­top publishing, los pro­fe­sio­na­les del dise­ño pre­pa­ra­ban sus ori­gi­na­les a mano: gale­ras de tex­to foto­com­pues­to pega­das con cera, tipo­gra­fía apli­ca­da con trans­fe­ri­bles Letra­set, tra­zos pre­ci­sos con plu­mi­llas Rotring y colo­res espe­ci­fi­ca­dos con el sis­te­ma Pan­to­ne. Este artícu­lo reco­rre las herra­mien­tas y téc­ni­cas que duran­te déca­das defi­nie­ron el tra­ba­jo de maque­ta­do­res y dise­ña­do­res edi­to­ria­les, des­de el sis­te­ma de rotu­la­ción Leroy —inven­ta­do en 1937— has­ta la lle­ga­da del Mac y el Aldus Page­Ma­ker que lo cam­bió todo. Un repa­so nece­sa­rio para enten­der la cul­tu­ra pro­fe­sio­nal del dise­ño gráfico.

Willi Kunz, la tipografía que piensa

Willi Kunz, dise­ña­dor grá­fi­co y tipó­gra­fo suizo‑americano, rom­pe la orto­do­xia de la tipo­gra­fía sui­za para pro­po­ner un dise­ño racio­nal pero poé­ti­co. Su tra­yec­to­ria entre Nue­va York y la Escue­la de Basi­lea, sus tra­ba­jos edi­to­ria­les y de iden­ti­dad, y su docen­cia en tipo­gra­fía han deja­do una hue­lla pro­fun­da en la prác­ti­ca con­tem­po­rá­nea. Este artícu­lo explo­ra su obra, sus ideas y la for­ma en que su visión pue­de ser­vir de refe­ren­cia para estu­dios de dise­ño que bus­can maque­ta­ción cla­ra, cohe­ren­te y con carác­ter, tan­to en publi­ca­cio­nes como en pro­yec­tos ins­ti­tu­cio­na­les o de marca.

Los arcos dorados: historia y evolución del logotipo de McDonald’s

La «M» ama­ri­lla de McDo­nal­d’s es qui­zá el sím­bo­lo más reco­no­ci­do del pla­ne­ta, pero su his­to­ria está lle­na de deci­sio­nes sor­pren­den­tes. Des­de el pri­mer rótu­lo de 1940 has­ta el dise­ño mini­ma­lis­ta actual, cada cam­bio en el logo­ti­po refle­ja un momen­to cla­ve en la evo­lu­ción de la empre­sa. Arqui­tec­tos, dise­ña­do­res y has­ta un psi­có­lo­go ucra­niano espe­cia­lis­ta en psi­co­lo­gía del con­su­mi­dor par­ti­ci­pa­ron en cons­truir esta iden­ti­dad. Un artícu­lo para enten­der cómo fun­cio­na real­men­te el dise­ño cuan­do está al ser­vi­cio de una estra­te­gia de mar­ca global.

El fraile que midió la belleza: Luca Pacioli y el diseño

Luca Pacio­li, frai­le fran­cis­cano y mate­má­ti­co del Rena­ci­mien­to ita­liano, es cono­ci­do como padre de la con­ta­bi­li­dad moder­na. Pero su influen­cia en el dise­ño visual es igual de pro­fun­da: su tra­ta­do «De divi­na pro­por­tio­ne», ilus­tra­do por Leo­nar­do da Vin­ci en 1509, for­ma­li­zó la pro­por­ción áurea y sen­tó las bases del dise­ño tipo­grá­fi­co y la com­po­si­ción visual pro­por­cio­nal. Cin­co siglos des­pués, su lega­do sigue vivo en cada retí­cu­la edi­to­rial, en cada sis­te­ma tipo­grá­fi­co y en cual­quier deci­sión de dise­ño que bus­que armo­nía entre for­ma y espacio.

El suizo que ordenó la tipografía moderna

Emil Ruder (Zúrich, 1914 – Basi­lea, 1970) fue uno de los gran­des maes­tros de la tipo­gra­fía sui­za y figu­ra cen­tral de la Escue­la de Basi­lea. For­ma­do como com­po­si­tor y dis­cí­pu­lo de Wal­ter Käch y Alfred Willi­mann, desa­rro­lló un méto­do peda­gó­gi­co que com­bi­na­ba filo­so­fía, teo­ría y prác­ti­ca en torno à la idea del blan­co como mate­rial acti­vo. Su libro «Typo­graphie», publi­ca­do en 1967, se tra­du­jo a nue­ve idio­mas y mar­có varias gene­ra­cio­nes de dise­ña­do­res. Ruder defen­dió la Uni­vers de Adrian Fru­ti­ger, diri­gió el Gewer­be­mu­seum y cofun­dó el ICTA de Nue­va York. Su lega­do sigue pre­sen­te en el dise­ño edi­to­rial contemporáneo.

Anna Rügerin, la mujer que firmó el futuro con tinta

En el verano de 1484, Anna Rüge­rin impri­mió dos libros en Augs­bur­go y los fir­mó con su pro­pio nom­bre, con­vir­tién­do­se en la pri­me­ra mujer tipó­gra­fa en apa­re­cer en el colo­fón de un libro. Here­de­ra de la impren­ta de su mari­do Tho­mas Rüger y par­te de una exten­sa red fami­liar dedi­ca­da al libro, Anna ope­ró su taller en un con­tex­to his­tó­ri­co que rele­ga­ba a las muje­res à la invi­si­bi­li­dad. Su his­to­ria, res­ca­ta­da por la inves­ti­ga­ción aca­dé­mi­ca, es un refe­ren­te inelu­di­ble para enten­der los orí­ge­nes del dise­ño edi­to­rial y la pre­sen­cia feme­ni­na en la tipografía.

Escher, el arquitecto de lo imposible que rediseñó nuestra mirada

M.C. Escher fue mucho más que el autor de esca­le­ras impo­si­bles y lagar­tos entre­la­za­dos. Su domi­nio intui­ti­vo de la geo­me­tría, su obse­sión por tese­lar el plano sin dejar vacíos y su capa­ci­dad para crear pro­fun­di­dad sobre super­fi­cies pla­nas lo con­vier­ten en una refe­ren­cia inelu­di­ble para el dise­ño edi­to­rial con­tem­po­rá­neo. Este artícu­lo explo­ra su vida, su rela­ción con los mosai­cos de la Alham­bra, su diá­lo­go con mate­má­ti­cos como Roger Pen­ro­se y su influen­cia en la cul­tu­ra visual, des­de por­ta­das de dis­cos has­ta la retí­cu­la de una revista.

Jan Tschichold, el hombre que cambió la letra impresa para siempre

Jan Tschi­chold (1902−1974) es con­si­de­ra­do el padre de la tipo­gra­fía moder­na. For­ma­do en Leip­zig y trans­for­ma­do por la Bauhaus, publi­có en 1928 Die neue Typo­graphie, el pri­mer manual de dise­ño tipo­grá­fi­co fun­cio­na­lis­ta. Per­se­gui­do por el nazis­mo, se exi­lió en Sui­za y evo­lu­cio­nó hacia una sín­te­sis entre tra­di­ción y moder­ni­dad. Su tra­ba­jo para Pen­guin Books pro­du­jo el pri­mer manual de esti­lo edi­to­rial de la his­to­ria. Dise­ñó la tipo­gra­fía Sabon en 1967. Su lega­do sigue sien­do una refe­ren­cia esen­cial para el dise­ño edi­to­rial contemporáneo.

Zuzana Licko: La mujer que reinventó la tipografía digital

Zuza­na Lic­ko nació en Bra­tis­la­va en 1961 y emi­gró a Esta­dos Uni­dos en 1968. En 1984, jun­to a su mari­do Rudy Van­der­Lans, cofun­dó Émi­gré Graphics, la pri­me­ra fun­di­ción tipo­grá­fi­ca que creó tipos ori­gi­na­les para Macin­tosh. Sus fuen­tes Oakland, Matrix, Mrs Eaves y Filo­so­fia revo­lu­cio­na­ron el dise­ño grá­fi­co y hoy for­man par­te de las colec­cio­nes per­ma­nen­tes del MoMA y el SFMOMA. Galar­do­na­da con la Meda­lla de Oro del AIGA y múl­ti­ples pre­mios inter­na­cio­na­les, Lic­ko es con­si­de­ra­da una de las figu­ras más influ­yen­tes de la tipo­gra­fía digi­tal del siglo XX.

El interrobang que la tipografía olvidó

El inter­ro­bang nació en los años sesen­ta para resol­ver un pro­ble­ma muy con­cre­to: expre­sar sor­pre­sa e incre­du­li­dad en una sola mar­ca, en lugar del clá­si­co «?!». Lo apo­ya­ron fun­di­cio­nes, máqui­nas de escri­bir y artícu­los entu­sias­tas, pero nun­ca logró con­ver­tir­se en signo están­dar. En este artícu­lo repa­sa­mos su his­to­ria, su fra­ca­so silen­cio­so y su dis­cre­ta super­vi­ven­cia en Uni­co­de y algu­nas fuen­tes moder­nas. Más allá de la anéc­do­ta, el inter­ro­bang nos ayu­da a enten­der por qué cier­tas inno­va­cio­nes tipo­grá­fi­cas no se adop­tan y qué impli­ca­cio­nes tie­ne eso para el dise­ño edi­to­rial y corporativo.