Jacqueline Casey: retícula, ingenio e identidad

Un car­tel de Jac­que­li­ne Casey sue­le dejar dos impre­sio­nes que pare­cen incom­pa­ti­bles. La pri­me­ra es de orden: ali­nea­cio­nes exac­tas, tipo­gra­fía de palo seco, espa­cios medi­dos y una jerar­quía que con­du­ce la lec­tu­ra sin tro­pie­zos. La segun­da es de extra­ñe­za. Una «x» apa­re­ce recor­ta­da en el espa­cio nega­ti­vo, dos líneas cur­vas atra­vie­san una com­po­si­ción rígi­da o las palabras…

Gerrit Noordzij: entender las letras desde el trazo

Gerrit Noord­zij ense­ñó a ana­li­zar las letras des­de su cons­truc­ción, no solo des­de su apa­rien­cia. Su teo­ría del tra­zo dis­tin­gue entre con­tras­te por tras­la­ción, expan­sión y rota­ción, pero empie­za toda­vía antes: en la rela­ción entre el negro de la letra y el blan­co que la rodea y atra­vie­sa. Sus ideas mar­ca­ron la ense­ñan­za del dise­ño tipo­grá­fi­co en La Haya y siguen sien­do una herra­mien­ta útil para com­pa­rar fami­lias, valo­rar cur­si­vas y pesos y enten­der por qué dos tipo­gra­fías apa­ren­te­men­te dis­tin­tas pue­den com­par­tir una mis­ma estruc­tu­ra. No hace fal­ta dise­ñar una fuen­te para apro­ve­char­las: bas­ta con apren­der a mirar.

Elaine Lustig Cohen diseñaba ideas

Elai­ne Lus­tig Cohen con­vir­tió la cubier­ta edi­to­rial en una for­ma de pen­sa­mien­to. Sus dise­ños para Meri­dian Books, New Direc­tions y el Jewish Museum com­bi­na­ban geo­me­tría, foto­gra­fía, sig­nos y tipo­gra­fía sin ilus­trar lite­ral­men­te el con­te­ni­do. Tras años ges­tio­nan­do el estu­dio de Alvin Lus­tig, desa­rro­lló una prác­ti­ca inde­pen­dien­te y una voz más orgá­ni­ca, expre­si­va y expe­ri­men­tal. Su tra­ba­jo per­mi­te com­pren­der cómo una colec­ción pue­de ser reco­no­ci­ble sin repe­tir siem­pre la mis­ma plan­ti­lla. Tam­bién obli­ga a revi­sar la auto­ría y la pre­sen­cia de las muje­res en la his­to­ria del dise­ño. Sus por­ta­das no ves­tían los libros: dia­lo­ga­ban con ellos y abrían una interpretación.

Irma Boom convirtió libros en arquitectura

Irma Boom cam­bió la mane­ra de enten­der el dise­ño de libros al tra­tar cada publi­ca­ción como una arqui­tec­tu­ra por­tá­til. Sus for­ma­tos, pape­les, can­tos y secuen­cias no deco­ran el con­te­ni­do, sino que par­ti­ci­pan en su sig­ni­fi­ca­do. Este artícu­lo ana­li­za su méto­do de inves­ti­ga­ción, el monu­men­tal «SHV Think Book» y pro­yec­tos don­de la mate­ria­li­dad trans­for­ma la lec­tu­ra. Tam­bién estu­dia cómo apli­car sus ideas a catá­lo­gos ins­ti­tu­cio­na­les, memo­rias his­tó­ri­cas y publi­ca­cio­nes de mar­ca. La lec­ción no con­sis­te en copiar efec­tos extra­va­gan­tes, sino en encon­trar una estruc­tu­ra físi­ca cohe­ren­te, memo­ra­ble y útil para cada con­te­ni­do, cada lec­tor y cada con­tex­to empre­sa­rial concreto.

Muriel Cooper convirtió leer en navegar

Muriel Cooper enten­dió pron­to que el orde­na­dor no debía limi­tar­se a imi­tar una pági­na impre­sa. Tras trans­for­mar la iden­ti­dad y los sis­te­mas edi­to­ria­les de MIT Press, lle­vó su expe­rien­cia al Visi­ble Lan­gua­ge Workshop, don­de inves­ti­gó tipo­gra­fía diná­mi­ca, nave­ga­ción y visua­li­za­ción de datos. Sus pai­sa­jes infor­ma­ti­vos tri­di­men­sio­na­les anti­ci­pa­ron muchos pro­ble­mas actua­les del dise­ño digi­tal: cómo man­te­ner la jerar­quía, mos­trar capas, per­mi­tir reco­rri­dos no linea­les y evi­tar que el lec­tor se pier­da. Su lega­do resul­ta espe­cial­men­te valio­so para dise­ñar infor­mes, publi­ca­cio­nes híbri­das y docu­men­tos cor­po­ra­ti­vos que nece­si­tan con­ser­var cohe­ren­cia entre papel, PDF, nave­ga­dor y pan­ta­lla móvil sin repe­tir exac­ta­men­te la mis­ma solución.

Agha: el diseñador que convirtió una revista en una marca

Mehe­med Fehmy Agha lle­gó a «Vogue» en 1929 pro­ce­den­te de Ber­lín y lo trans­for­mó todo: intro­du­jo la tipo­gra­fía sans-serif, el san­gra­do foto­grá­fi­co, la doble pági­na como uni­dad de dise­ño y la pri­me­ra por­ta­da foto­grá­fi­ca en color de la revis­ta. Su tra­ba­jo en Con­dé Nast rede­fi­nió el papel del direc­tor de arte y sen­tó las bases del dise­ño edi­to­rial moderno. Este artícu­lo reco­rre su tra­yec­to­ria y expli­ca por qué sus deci­sio­nes de hace casi un siglo siguen sien­do una refe­ren­cia váli­da para cual­quier empre­sa que quie­ra mejo­rar sus publi­ca­cio­nes corporativas.

Akira Kobayashi: cómo un japonés reinventó la tipografía occidental

Aki­ra Koba­yashi, direc­tor crea­ti­vo de tipo­gra­fía en Monoty­pe, es uno de los dise­ña­do­res de tipos más influ­yen­tes del mun­do. Naci­do en Nii­ga­ta en 1960, cons­tru­yó su carre­ra entre Japón y Euro­pa, cola­bo­ran­do con Her­mann Zapf y Adrian Fru­ti­ger para moder­ni­zar fuen­tes clá­si­cas como Opti­ma y Fru­ti­ger. Ha dise­ña­do más de cin­cuen­ta fami­lias tipo­grá­fi­cas, inclu­yen­do DIN Next y Sho­rai Sans, y diri­gi­do pro­yec­tos para Sony, Maz­da o Ali­ba­ba. Su tra­ba­jo encar­na la idea de tipo­gra­fía como sis­te­ma: pesos, idio­mas y opti­mi­za­cio­nes que garan­ti­zan legi­bi­li­dad, con­sis­ten­cia de mar­ca y efi­cien­cia edi­to­rial a esca­la global.

Alexey Brodovitch: el director de arte que convirtió una revista en un manifiesto visual

Ale­xey Bro­do­vitch (1898−1971) fue el direc­tor de arte que trans­for­mó Har­pe­r’s Bazaar en el refe­ren­te del dise­ño edi­to­rial del siglo XX. Duran­te vein­ti­cua­tro años, intro­du­jo el espa­cio en blan­co como herra­mien­ta acti­va, la foto­gra­fía a san­gre y la doble pági­na como uni­dad com­po­si­ti­va. For­mó a fotó­gra­fos como Richard Ave­don e Irving Penn y desa­rro­lló una filo­so­fía del dise­ño basa­da en la sor­pre­sa y la cola­bo­ra­ción. Este artícu­lo ana­li­za sus deci­sio­nes for­ma­les y expli­ca por qué sus prin­ci­pios son apli­ca­bles hoy a cual­quier publi­ca­ción cor­po­ra­ti­va que quie­ra cons­truir refe­ren­cia de marca.

Ellen Lupton, la tipógrafa que lo cambió todo

Ellen Lup­ton es una de las dise­ña­do­ras grá­fi­cas más influ­yen­tes del mun­do. Auto­ra de «Thin­king with Type», fun­da­do­ra del Más­ter de Dise­ño del MICA y cura­do­ra emé­ri­ta del Cooper Hewitt, ha cons­trui­do una obra que conec­ta la teo­ría tipo­grá­fi­ca con la prác­ti­ca edi­to­rial. Sus libros, tra­du­ci­dos a múl­ti­ples idio­mas, son refe­ren­cia en escue­las de dise­ño de todo el mun­do. Este artícu­lo reco­rre su tra­yec­to­ria, des­de sus años en el Cooper Union has­ta sus publi­ca­cio­nes más recien­tes, y expli­ca qué pue­de apren­der de ella cual­quier pro­fe­sio­nal del dise­ño y la maque­ta­ción documental.

Robert Bringhurst y la página silenciosa

Robert Bringhurst, poe­ta y tipó­gra­fo, es el autor de «Los ele­men­tos del esti­lo tipo­grá­fi­co», uno de los libros más influ­yen­tes sobre dise­ño edi­to­rial. Lejos de ser un sim­ple manual, pro­po­ne una éti­ca de la pági­na basa­da en rit­mo, pro­por­ción, armo­nía y res­pe­to abso­lu­to por el con­te­ni­do. Este artícu­lo repa­sa su tra­yec­to­ria y des­me­nu­za las ideas cla­ve de su obra para apli­car­las a con­tex­tos cor­po­ra­ti­vos: memo­rias, infor­mes, catá­lo­gos o manua­les inter­nos. Una invi­ta­ción a repen­sar el sis­te­ma tipo­grá­fi­co de tu empre­sa para que cada docu­men­to sea legi­ble, cohe­ren­te y hones­to con lo que quie­re comunicar.